martes, 3 de marzo de 2009

CUANDO SE ENFRÍA EL ESPÍRITU


Pavlusha Luyando Joo
luyandojoo@yahoo.com
Lima-Perú

A veces nos damos con la sorpresa que no tenemos el mismo ímpetu o la misma motivación que cuando empezamos nuestra conversión. A lo largo del camino vemos incluso que compañeros que se caracterizaron por una fuerza y Fe notables; terminan abandonando el camino; que –por supuesto- no es nada fácil.

Las ocupaciones, el dinero, el placer y la ambición son las que sofocan y ahogan el espíritu; son las que al final de cuentas; nos van a “enfriar”.

De otro lado la tendencia al “activismo”, que no es nada mas ni nada menos; que ocupar todo el día en un sin numero de actividades, al no dejar espacio para la oración ni para la meditación; termina por ignorar los designios de Dios y apagarnos sin que nos demos cuenta.
Mucho peor, si por estar ocupados en las buenas obras, descuidamos a los hijos, al esposo, esposa, o a nuestros padres; lugar del verdadero apostolado.

Se cuenta que Martín Lutero perdió la Fe y se separó de la Iglesia, justamente porque ocupaba su tiempo en una infinidad de actividades (era un gran intelectual y orador) que le restaban tiempo a la oración; hasta abandonarla por completo. Allí empezó su caída.

Dios no pide lo que genera desorden en nuestras vidas o en nuestro psiquismo; si esto sucede en nuestros apostolados; quiere decir que tal vez deberíamos replantear nuestras tareas.

No hay que temer si tenemos que reestructurar, pues la semilla de mostaza crece, hasta convertirse en una de los árboles más grandes y fuertes. Es decir; de lo poco o pequeño; se hace el reino.
Muchos han sido testigos que los comienzos miserables; tienen fines grandiosos.

Es necesario recordar que las preocupaciones en nuestras tareas cotidianas empiezan cuando pensamos que somos omnipotentes (¡Yo tengo que hacer esto o lo otro!) y prescindimos del Creador.

Una Vida espiritual seca y sofocada; así como la preocupación ahogan y no permite llevar una vida espiritual como realmente quiere Dios.

Por ello preocupémonos por ser luz, si queremos hacer el reino.

1 comentario:

Oasis dijo...

Estimada Señor

Muy interesante e inspiradora columna de marzo de este año
Mi primera observación, es que en su reflexión falta el texto o los textos bíblicos de la Biblia que amparan su reflexión, única fuente donde podemos conocer a Dios y su plan de vida para Usted, yo, y sus hijos
Lo que dice Dios, de acuerdo a su columna, debe respaldarlo, en beneficio que todos podamos nutrirnos de su Palabra, y que no sea sólo una reflexión humanista, creada de acuerdo a una fe distinta a la fe en Dios, una fe inventada . . .yo amo a Dios a mi manera.
Martin Lutero, precisamente se apartó de la iglesia, arrancando de sus arbitrarias y oportunistas interpretaciones de la Biblia, que sometían al pueblo a la ignorancia y al sometimiento esclavisante de las autoridades eclesiásticas.
Lutero era bíblico, honraba la palabra de Dios, y su fe en Dios se encendió y le adoró verdaderamente, y gracias a esos hombres de Dios, hoy tenemos acceso a la Palabra y a Dios sin mediador más que nuestro Señor y único Salvador y Redentor, Jesucristo.
Todo esto, no hace que su reflexión siga siendo interesante e inspiradora.
Jaime Contesse González
Presbítero
PD; Espero que no aplique a este comentario una mordaza que impida, en libertad, opinar sobre estos interesante e inspiradores aspectos
El autor del blog debe aprobar todos los comentarios.

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