sábado, 21 de marzo de 2015

HACIENDO UNA PAUSA DE FE

HACIENDO UNA PAUSA DE FE
Por: Pavlusha K. Luyando Joo
Lima-Perú

En el silencio está Dios, desde allí se le puede contemplar, escuchar y entender a Dios. Pero para ello necesitamos hacer una pausa y detenernos unos minutos.
A pesar de que vivamos en un mundo en donde todo va en una vorágine de prisas y  aceleración. En la vida de Fe es necesario parar.

La necesidad de Dios es intrínseca al ser humano, pero si el hombre vive apurado y sin pausas para Dios, empieza a empobrecerse el espíritu. El hombre que no se acostumbra a detenerse vive extremadamente ansioso, presa del pánico incluso, como si lo estuvieran persiguiendo y termina el día con un vacío en el alma de tal magnitud, que a pesar de que ha hecho muchas cosas en el día nada siente que nada le satisface.  

Cuando contemplamos a Dios y lo ponemos en medio de  la vida cotidiana, esta se ilumina de tal forma que, se aclaran los pensamientos, se amanece tranquilo, las dificultades de la vida se tornan más digeribles, de la vida se aquieta, lo imposible se hace posible.
Para parar y contemplar a Dios hay que tener la humildad de reconocer que necesitamos de Dios. Una vida trazada en llenar frenéticamente solamente las necesidades materiales termina tarde temprano en un sin-sentido. Es necesario llenar la dimensión espiritual, tomar en serio la vida espiritual parar, orar y contemplar.

En todas las circunstancias el silencio de la oración es imprescindible, no caigamos en el error de confiar en nuestro propio esfuerzo. De la oración y la contemplación se saca la fuerza y la claridad necesaria para todos los quehaceres cotidianos.
Nuestros tiempos no exigen más, es necesario parar y dar tiempo a Dios. Necesitamos más….

Si verdaderamente queremos cambiar nuestra calidad de vida y ayudar a cambiar el mundo que nos rodea, demos tiempo a Dios y
contemplémosle en el silencio de la oración.

sábado, 2 de agosto de 2014

La ausente del siglo XXI: La Voluntad

La ausente del siglo XXI: La Voluntad

Esa vieja pincelada humana que, junto con la racionalidad, la libertad, la capacidad de amar y de hacer cultura, nos diferencia de los animales.        
Autor: Por Ana Elena Barroso | 
Fuente: http://mujer-catolica.blogspot.it

El siglo pasado estuvo lleno de vicisitudes y guerras. La voluntad y la reflexión constituyeron columnas vertebrales en las generaciones que las superaron y sobrevivieron. En la actualidad muchas de las desgracias que sufre la humanidad se tratan de solucionar con otras armas que no parecen dar un resultado favorecedor al hombre.

La problemática social actual: adicciones, embarazos no deseados, madres solteras, divorcio, abandono, abuso físico, emocional, psicológico, sexual, deserción escolar, bullying, violencia, persisten en una generación que no encuentra el modo de librarse de ellas con los instrumentos que ofrece la cultura de hoy: interés individualista, mínimo esfuerzo, cero compromiso, salida fácil y cero renuncia al yo.

Una cultura que premia el camino fácil etiquetándolo de astucia, que identifica el seguir los instintos con la libertad, que acusa el uso del razonamiento de represión, que proclama el reinado de los sentimientos a flor de piel y tacha a la reflexión de cobardía, advirtiendo de cualquier compromiso como esclavizante y presentando la renuncia como fracaso. Cultura que ha engendrado una generación de la espontaneidad, donde cualquier reflexión en la toma de decisiones es lastre para la felicidad.

Estos elementos que la cultura "moderna" ofrece al hombre para enfrentar estos problemas se basan en un libertinaje y autonomía ilimitados, que pueden sonar muy atractivos, pero que en la práctica no le dan la capacidad de superar las dificultades personales que la vida le arroja.

Y esta generación, ¿Podrá encontrar la solución en los prodigios de sus manos, como la tecnología?
¿O necesita mirar atrás y aprender de aquellas generaciones de sobrevivientes de hace décadas? ¿Que tenían esas personas del siglo pasado que admiramos por sus logros y avances?

La respuesta puede estar más ceca de lo que nos imaginamos y más lejos de lo que necesitamos.

En muchas de estas complicadas problemáticas sociales modernas se percibe un fondo de dejadez. Es como si hubiéramos dejado de caminar por años y ahora quisiéramos correr del león que nos ataca. No podremos escapar porque los músculos que necesitamos para alejarse del peligro no responden. Estos músculos atrofiados podrían ser la voluntad y la reflexión.

Sí, LA VOLUNTAD
. Esa vieja pincelada humana que, junto con la racionalidad, la libertad, la capacidad de amar y de hacer cultura, nos diferencia de los animales.

"La voluntad (del latín voluntas) es la potestad de dirigir el accionar propio. Se trata de una propiedad de la personalidad que apela a una especie de fuerza para desarrollar una acción de acuerdo a un resultado esperado. La voluntad implica generalmente la esperanza de una recompensa futura, ya que la persona se esfuerza para reaccionar ante una tendencia actual en pos de un beneficio ulterior. La voluntad ha motivado todo tipo de debates filosóficos ya que está vinculada a lo que se desea realizar y al entendimiento de las razones por las cuales un sujeto escoge hacer eso. Por lo tanto, la voluntad tiene relación con el libre albedrío."(1)

Es una fuerza que nos puede llevar a muchos lados, pero que siempre nos impulsa a tratar de alcanzar aquello que consideramos un bien, o un beneficio para nosotros. De ahí que la voluntad debe estar regida y dirigida por la razón y la reflexión para que nos lleve hacia un bien verdadero.

La voluntad puede ser un elemento decisivo ante los embates del mundo moderno que nos empuja a tomar decisiones precipitadas y basadas en el sentimiento del momento, o que nos arrincona a buscar salidas escabrosas cuando estamos sumergidos en problemas que nos sobrepasan.

Por eso es importante desarrollarla junto con la reflexión, en cualquier etapa de la vida, pero con más razón desde los primeros años de vida, cuando somos niños y jóvenes.

Todos necesitamos voluntad:
                    Voluntad para resistir lo que propone cultura materialista e individualista.
                    Voluntad para tomar decisiones de vida que nos protegen de una problemática futura.
                    Voluntad que nos lleva a someter los instintos y los sentimientos a la razón.
                    Voluntad para no ceder a la presión social de la cultura utilitarista y sexualizada imperante.


La voluntad puede constituir la mejor "vacuna" para prevenir las problemáticas sociales que nos aquejan hoy, e inclusive para prevenir los dolores "emocionales" que sufren muchos de los corazones.

lunes, 28 de julio de 2014

LA CRISIS DE LA CIENCIA MÉDICA

LA CRISIS DE LA CIENCIA MÉDICA
Por: Dr. Pavlusha K. Luyando joo
Lima-Perú

En la actualidad hay una crisis muy profunda en el campo de la ciencia médica, porque en la práctica no puede dar  respuesta a todas las necesidad de, no llena el vacío de la persona sufriente, ni da respuesta al profesional de la salud de todos los fenómenos que ocurren en la interacción humana con el enfermo.

La crisis actual de la ciencia médica se debe a cambios profundos en el pensamiento del profesional de salud, que ha conllevado a la construcción de una medicina que se aleja de su razón de ser: el paciente.
Mucho tiempo estuvimos convencidos que la ciencia podía darnos todas las respuestas, de alguna manera la ciencia médica se volvió dogmática porque pretendió dar todas las respuestas,  encontró en las teoría explicaciones (parciales) de algunos fenómenos y porque fue convincente.
El Positivismo permitió el avance de la ciencia; pero paradójicamente también la ha socavado porque centrarse únicamente en los fenómenos y no en la persona.

Las dimensiones humanas: aspecto crucial
La necesidad de apoyar al paciente en la dimensión  psicológica y espiritual siempre ha sido fundamental al acompañar al paciente en la búsqueda de la salud o bien para hacer más digno y tolerable su sufrimiento. Esta parte de la interacción terapéutica  está prácticamente abandonada por la medicina. La fijación exagerada en la dimensión física de la persona, hace que no surjan posibilidades reales que necesitan los pacientes.  

No es casual por ello que gran parte de esta crisis se manifieste en hechos deshumanizantes en la medicina, en donde la vida de un anciano o la de un bebe en desarrollo sea considerada  igual o hasta menos que la vida de un animal. Al quitar del campo de acción la importancia de lo psicológico y lo espiritual  son inevitables los errores con sus respectivas  consecuencias.

La importancia de cambiar de pensamiento en la medicina, no pasa por cambiar técnicas terapéuticas menos naturales a otras más naturales, menos sofisticadas a más sofisticadas o construir más hospitales y centros médicos; sino más bien por cambiar la forma de relacionarse con la persona que sufre por alguna enfermedad.
Humanizar la medicina es humanizarse así mismo primero, ya que no se puede dar lo que uno no tiene.

El contexto político económico influye en la medicina
Otro de los hechos que más ha influye en la medicina es el contexto económico y político. Los problemas sociales no son problemas mecánicos; sino más bien complejos, por consecuencia; los problemas de salud por su complejidad y causalidad muchas veces múltiples no pueden enfocarse de forma mecánica. De allí que la formación del profesional de salud debe ser integral  y no solamente en el aspecto técnico, es decir; deberá procurar otorgar herramientas para acercarse a la dimensión física, psicológica, social, intelectual y espiritual de la persona; así como una continua formación moral.

La idea de la “rentabilidad” del acto médico antes que la ayuda sincera al prójimo ha socavado tremendamente los ideales de la medicina.

No olvidemos que también es menester desarrollar en el profesional de salud: Reflexión, capacidad crítica y creativa. El acriticismo es  también una incapacidad muy peligrosa que permite que el profesional sea proclive a la manipulación orquestada muchas veces por individuos que buscan otras cosas distintas a los genuinos ideales de la medicina.

lunes, 7 de julio de 2014

LA IRONÍA DE LA ABUNDANCIA

LA IRONÍA DE LA ABUNDANCIA
Basado en el artículo “Orgullosos de estar agobiados” (The family watch)
Modificaciones por: Pavlusha K. Luyando

Para explicar cómo es posible que en la era de la tecnología haya tantos hombres y mujeres sobresaturados; generalmente se recurre a responsabilizar al estancamiento de los sueldos y el encarecimiento de la vida; así como a la desigualdad en la distribución de la riqueza que ha crecido ininterrumpidamente desde la década de los 70.
No obstante, los datos económicos no parecen suficientes para explicar el estrés en que vive la gente sobre todo en las grandes ciudades. Según la tesis de la desigualdad, los más pobres son los que deberían sentirse más agobiados, pues sus insuficientes ingresos les llevarían a trabajar más, y tener menos tiempo libre. Sin embargo, cuando uno ve las encuestas y las investigaciones, lo que ocurre es justo lo contrario: los trabajadores con salarios bajos se sienten menos desbordados.

La mala organización del tiempo
El investigador Derek Thompsonmay, , explica que, contrariamente a lo que sugieren algunas explicaciones, los norteamericanos trabajan menos horas actualmente que en los años 60 u 80. No solo en relación en el puesto laboral sino también al uso de la tecnología en el hogar: el microondas, la aspiradora, o la televisión han hecho que el tiempo dedicado a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos haya descendido un 35% desde 1965.
No obstante, señala Thompsonmay, no toda la sociedad se ha comportado igual en este terreno. Sectores como las madres separadas, los que han llegado más lejos en su educación o los que tienen más ingresos económicos están objetivamente más ocupados que el promedio de la población. Una madre separada con estudios universitarios y que trabaje en un sector con fuerte competencia es el prototipo de persona desbordada.
Según Thompsonmay gran parte de la sensación de estrés se debe a factores personales. Otro investigador Schulte explica que el estar desbordados, o la sensación de estarlo, ha adquirido prestigio social. Quien se queja de “no tener ni un minuto” a veces lo hace como una forma de elogiarse a sí mismo. 
En ciertos sectores sociales, dedicar tiempo a una actividad sin utilidad inmediata es visto como un signo de debilidad.

Aunque es cierto que cada vez se difumina más la frontera del trabajo con la del tiempo libre, también lo es que esto no solo se debe a la presión de un jefe demasiado exigente, sino a una mala organización del tiempo por parte del trabajador. Como comenta Kolbert, “vemos fotos de gatos o enviamos mensajes personales durante las horas del trabajo, y luego respondemos correos de trabajo mientras cenamos”. La compulsión por la “multitarea” (hacer varias cosas al mismo tiempo) nos hace menos productivos, e incluso menos inteligentes, según han señalado algunos investigadores.

Thompsonmay denomina la “ironía de la abundancia”: “saber que hay diez programas en televisión que deberíamos ver, nueve libros importantes que leer, ocho destrezas indispensables que tu hijo no está adquiriendo, siete formas de ejercicio físico que deberías practicar, seis maneras de disfrutar tu ciudad que no has podido probar, etc., hace que desarrollemos una hipertrofia del deseo que conduce a la sensación de insatisfacción, y de que el tiempo no nos cunde”.
Quienes más capacidad de elección tienen, por sus ingresos, sienten más esta tiranía de la abundancia. Se produce un círculo vicioso: se trabaja más para tener más posibilidades de disfrute; como se tiene menos tiempo, se desarrolla la necesidad de aprovechar “a lo grande” ese poco tiempo, lo que muchas veces lleva a un modelo de disfrute basado en el consumismo.

La nefasta cultura del yuppie
El hombre, llegado a un punto de satisfacción suficiente de sus necesidades económicas, se conformaría con sus ingresos y disfrutaría más del tiempo libre. En cambio, una gran parte de la sociedad norteamericana moderna –aunque esto podría aplicarse sin dificultad a otros países desarrollados– se ha comportado de forma insaciable con respecto al dinero, y ha hecho del trabajo “la principal experiencia de autorrealización”, Es lo que se denomina la “cultura del yuppie”.
Este ritmo de vida frenético muchas veces oculta, una sensación de vacío en cuanto a las preguntas profundas de la vida, las que tradicionalmente le han dado sentido. En un artículo para The New York Times, el escritor Tim Kreider señalaba que la sensación de estar ocupado actúa en las sociedades modernas como un tranquilizante ante el vacío existencial, y reivindicaba un sano “no hacer nada” de vez en cuando, especialmente necesario para las tareas creativas y humanísticas, tan injustamente relegadas.


El deseo genuino de disfrutar de la tecnología para que  “el tiempo libre sea abundante, de modo que todos podamos dedicarnos a la formación del espíritu, la reflexión, la religión, el arte, a la realización de todas las cosas buenas de la vida”. Algo más de cincuenta años después, esas “cosas buenas” han sido sustituidas por un consumismo que no sabe cómo salir de su propia trampa.

martes, 20 de mayo de 2014

LA OBSESIÓN MATERIALISTA

La Obsesión materialista
Por: Pavlusha K. Luyando Joo   
Lima-Perú

Dinero y prestigio se han hecho sinónimos. Hacer grandes negocios, obtener grandes  ganancias, ser “exitoso” en materia económica; pero todo ello no para tener una vida cómoda y tranquila sino para… ¡hacer más negocio! Y… ¡seguir ganando más dinero!. Se han convertido en los objetivos del hombre moderno, tanto del rico como el que tiene un pequeño negocio.

La búsqueda de la satisfacción presente y a como dé lugar, hacen que muchas personas miren únicamente hacia los bienes materiales, hacia lo superfluo. Esto sin lugar a dudas influye en la salud misma de la persona y en las relaciones humanas que se tornan menos profundas, la persona en sí ya no interesa; solo vale el provecho que se puede sacar de ella.
Disminuye de esta forma la capacidad de amar del individuo  y un abandono de los bienes sobrenaturales y eternos; la dimensión espiritual  ha quedado infravalorada; y por ello el abandono de la felicidad del alma.

He aquí un pequeño relato basado en hechos reales que ilustra lo que hemos comentado:
Cierta vez a un conocido que se había iniciado en el campo de los negocios y que habitualmente se le veía ansioso y preocupado por las ganancias de su capital, que no tenía ni un día de descanso, que solo llegaba a su casa “a poner la cabeza en la almohada”, que muchas veces se quejaba por el insomnio y dolencias diversas –vinculadas a la tensión- que padecía, que ya no tenía tiempo para desayunar con su familia, que no veía más que unos minutos a ala semana a su esposa e hijos, le pregunté qué iba a hacer con el dinero ganado en su recién emprendido negocio.   Él me respondió:  “seguir invirtiendo”...  Luego le volví a preguntar qué haría después con la ganancia de lo que nuevamente iba a ganar.  Él respondió nuevamente:  “seguir invirtiendo”….  De esta forma le pregunté cuatro veces lo mismo y la respuesta fue siempre igual  “seguir invirtiendo”…. Y al preguntarle ¿Cuándo esto acabará?... me miró con ojos desolados  y respondió: … “Esto no acaba nunca…”.

El hombre se ha convertido en su propio esclavizador.

martes, 13 de mayo de 2014

EL DAÑO QUE OCASIONA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

EL DAÑO QUE OCASIONA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO
Basado en la entrevista a  jurista Alvaro Ferrer (Chile)
Fuente: Info católica

La ideología de género, defendida por muchos gobiernos latinoamericanos tiene contenidos que constituye un «daño y engaño» para la población y para las mismas personas que esos proyectos pretenden defender.

Pero.. ¿Qué es la ideología de género?
La ideología de género postula que el sexo biológico no tiene ninguna función relevante ni menos determinante en la configuración de la persona y su modo de ser, sino que sería la cultura, el entorno, la tradición lo que ha ido condicionando con el correr de los siglos el que hombres y mujeres se comporten de un modo y ocupen ciertas funciones o lugares dentro de la sociedad, todo lo cual sería una imposición cultural e injusta de roles o papeles respecto de los cuales habría que liberarse.
Si aceptamos la premisa de que el sexo biológico, la sexualidad intrínseca de hombres y mujeres es un simple dato pero que no tiene ninguna relevancia en la configuración de lo que es la persona humana como ser sexuado, así también entonces el ejercicio de la sexualidad no tendría tampoco relación alguna con la sexualidad biológica sino que sería un estándar impuesto por la cultura, del que cabría liberarse y auto determinarse.

¿Cuáles son sus principales errores de esta propuesta ideológica?
Las críticas primero son desde luego filosóficas y antropológicas. Hay una errada concepción de la persona humana, una reducción materialista de la persona que, paradojalmente, desprecia por completo la corporeidad y pone en la autodeterminación el fundamento de la identidad personal. Desde el punto de vista jurídico, no existe en el ordenamiento jurídico ninguna hipótesis donde la mera vivencia interior o la identidad sexual psicológicamente percibida por la persona, la subjetividad, sea por sí misma y sólo por sí misma la causa eficiente de un derecho subjetivo. Es decir, que dé un crédito a la persona para reclamar del deudor –que en este caso es la autoridad- el reconocimiento, la protección de un derecho.
El derecho puede regular y establecer reglas para actos privados. Eso es el derecho privado. Pero de ello no se sigue que todo acto privado merezca protección jurídica, ni menos que todo acto privado sea justo o contribuya al bien común. En estas materias es claro que la primacía exacerbada de lo privado puede afectar cuestiones fundamentales de derecho público, como el derecho de familia.
La ideología de género impuesta desde las leyes daña al ser humano. Las razones son fundadas, pero se etiqueta  de  ultra conservadores o talibanes, o de personas crueles que no quieren atender el sufrimiento de otros a los que se oponen al libre desarrollo de la personalidad de los demás.
Cuando se parte de una recta concepción de la persona humana, se sabe por implicancia lógica, por conclusiones que se siguen de esas premisas, que conceder estos supuestos derechos constituye un daño y engaño para las mismas personas que los reclaman.

La ideología de genero visión materialista del hombre
El nuevo concepto de ser humano y organización social que se intenta imponer es una especie de neomarxismo en donde la persona es pura materia.
Hay un paralelo muy evidente entre la ideología de género y las reivindicaciones del materialismo marxista. Así como el materialismo marxista sostenía que las personas para alcanzar la igualdad tenían que desprenderse de la opresión de la clase dominante, hoy afirman que la única manera de liberarse de la opresión para alcanzar la igualdad es superando los moldes o roles que han sido impuestos culturalmente respecto de lo que es ser y actuar como hombre y como mujer.
Es decir la lucha de clases ahora ha sido reemplazada por esta lucha de la persona respecto de los moldes culturales o las supuestas imposiciones de la cultura. Pero en la práctica real es una lucha de la persona consigo misma, también es una rebelión de la creatura respecto del Creador. Todo esto implica renegar de nuestro carácter de creaturas.
De otro lado coincide con la opinión de analistas occidentales que señalan como totalitaria a la ideología de género so pretexto de libertad en realidad niega la verdadera libertad humana. Y de hecho se entra en una cantidad de contradicciones impresionante. Por ejemplo, en el tema de la orientación sexual se proclama por un lado que las personas son libres para vivir su sexualidad de la manera que ellos quieran, según como la orienten en su vida, pero a la vez se niega y/o ataca que personas homosexuales tengan la libertad para contenerse y actuar de un modo distinto al que los inclina esa misma condición. Es realmente absurdo, y no podría ser de otro modo porque si los principios son errados las conclusiones también van a ser erradas.

Imposición de la ideología de género
Las consecuencias concretas que enfrentan quienes se oponen a la ideología de género, se está imponiendo por la fuerza. En ese sentido es totalitaria. En muchos países las personas se exponen incluso a penas concretas.
Las Naciones Unidas a través de diversos organismos ha venido promoviendo esta ideología sistemáticamente. Otro tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y también la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Europea de Derechos Humanos, en fin. También existen intereses comprometidos de grandes instituciones que a propósito de la ideología de género, en materia de derecho a la vida, lucran de manera sistemática a costa de vidas inocentes (aborto), ya por décadas.

Nuestros gobernantes suscriben la ideología de género en términos concretos y prácticos, sin profundidad ni formación sobre el tema.La clase política no se interesa por los contenidos e información profunda sobre la ideología de género a pesar de que la información ha estado en abundancia, disponible para ellos, siempre. Es notable un desinterés por el tema.
Hay políticos y congresistas que suscriben esta ideología con todas sus letras. Otros no tienen idea que se trata de una ideología gravísima. La falta de formación es abrumadora. Pero a pesar de los esfuerzos para entregarles información, asesorarlos, hacerlos conscientes de los riesgos, de los daños, de las afectaciones al bien común, en fin, muchos permanecen impávidos, más preocupados de encuestas y cálculos electorales que de servir a la Patria legislando de modo serio, profesional y racional, hacia el Bien Común.
El lobby de la ideología de género intenta proponer proyectos para busca autorizar el cambio de nombre y sexo registral para personas que así lo deseen (siendo cómplices los medios masivos de información), ajustado a su libre deseo.
Una persona civilmente podrá cambiar de sexo, y se casa con otra persona de sexo contrario aparecerán ante la ley como personas de sexo opuesto, pero biológicamente serán del mismo sexo. No puede ser que por secretaría se ingrese a nuestros países el matrimonio homosexual sin discusión al respecto. Existen muchas otras cuestiones graves que el proyecto permite.

Es preocupante que las personas de buena voluntad, no necesariamente católicos y por cierto los católicos, gente con buena formación y sentido común, no tengan idea que estas cosas están ocurriendo. Sería bueno despertarlos, remecerles la conciencia.

No puede ser que en nuestros países mayoritariamente católicos  permanezcan impávidos. 

domingo, 11 de mayo de 2014

¿TOLERANCIA O EL SILENCIO CÓMPLICE?

¿Tolerancia o el silencio cómplice?  
Por: Pavlusha K. Luyando Joo
Lima-Perú

En nuestros tiempos está cada vez más aceptada la actitud de callar frente a lo que no está bien. El silencio cómplice (el que calla otorga) no es más que un permisivismo con la careta de tolerancia. De hecho pocos quieren hacerse problemas.
Hoy el que dice las cosas claras es catalogado de “intolerante”, de “extremista”, “fanático”, mucho peor cuando uno esgrime argumentos morales y de Fe. Estamos más bien en tiempos donde existe una exacerbada Teofobia , que en realidad es el miedo por no reconocer el camino equivocado, y claro es lógico, porque hay que justificar de alguna forma los malos actos;  sin Dios el hombre puede hacer lo que se le da la gana, lo vemos todos los días.
Hoy lo que se carece es de una tremenda falta de examen de conciencia, quizás por eso se prefiere por un lado la espiritualidad “libre” “persona”, “a mi manera”, light, en donde no haya presiones, ni mucho menos conciencia que te juzgue; escoja Ud. la secta que prefiera, con la orquesta que mejor suene con el orador que mejor impostación voz tenga y que le prometa dinero, bienes materiales. Se busca al Dios que no te diga nada, por eso... ¿para que Dios?.

Y del otro extremo son seguidores de la corriente también conocida en el renacimiento como  el “progreso indefinido”, con la cual pretende encontrar la felicidad solo en base a la inteligencia del hombre; objetivamente: un desacierto; sino compare en la historia la calidad moral que han tenido personajes como Hitler, Pol pot, o aquí en América los regímenes dictatoriales.

La miopía llega a extremos, y ante la decadencia globalizada valores se asume como responsable a cualquier cosa menos haber dejado de lado al Creador. 

Una cosa es tolerancia y otra cosa es el silencio cómplice. Son tiempos duros y la única respuesta frente a todo ello es la perseverancia y ser consecuentes cuando se esgrime la verdad.
¿ALGÙN COMENTARIO?
Escriba a: luyandojoo@yahoo.com

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